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Calatañazor:
La llegada a Calatañazor desde cualquier dirección provoca en el viajero
la sensación de haber realizado un viaje en el tiempo. La muralla que protege
la villa sobre el escarpado acantilado, esculpido durante siglos por el río
Milanos, encierra uno de los cascos urbanos medievales mejor conservados
de España .
Parece que el castillo, se remonta al siglo XIV o XV, aunque en la torre
del homenaje se distingan algunos restos que hablan de un origen anterior.
Frente al castillo se yergue la mole de la iglesia de Nuestra Señora del
Castillo, iglesia de origen románico, como atestigua su portada, aunque profundamente
reformada en el siglo XVI. En su interior guarda un interesante museo parroquial.
Junto a este templo, se conservan a las afueras de la villa la ermita románica
de Nuestra Señora de la Soledad y las ruinas de la iglesia de San Juan Bautista,
ambas levantadas a finales del siglo XII.